“Me gustaría estar en otra parte”

Por Marilinda Guerrero

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Imagen de Loqueleo

Editorial Letra Negra| Enlace Sophos

Leí Desnudo reposo de Lorena Flores, dos veces. La primera vez fue hace casi 8 meses. Este año lo volví a leer y encontré un libro totalmente distinto. Es como si las letras se hubieran acomodado para que en esta nueva lectura nos acopláramos. Definitivamente, continuaré tras los rastros de su narrativa.

En este libro me topé con 18 relatos breves. Unos los leí de un solo y otros 2 veces más. No porque no los entendiera, sino que es como cuando acabas de ver una película y te quedas con un sentimiento en el cual deseas ver aquella parte donde el malo descubre al bueno, o viceversa. O cuando después de una hora de tensión sexual, al fin se dan un beso los protagonistas.  Así me pasó. Lorena Flores me recordó aquellos amores platónicos, donde ves a un chico que te mueve todo el piso y no hallas qué hacer.  Me puso de cara con el dolor en su expresión más cruda. De ese dolor del alma que ni aunque te desgarres la piel y expongas tus órganos sientes alivio.

Me hizo ver el otro mundo desde la soledad, cómo podes estar en medio de miles de obras de arte, pero si tienes tu corazón en otro lado, es como si estuvieras ausente. Como si fuera tu fotocopia la que estuviera captando el instante. Me hizo reír cuando mencionó a Wynona Ryder en Girl interrupted. Lo confieso, yo también me identifico con ella.  Ese “, en una donde mi pasado no esté ligado a nada ni a nadie” se volvió un desencadenante de miles de recuerdos,  instantes en los que, por más que no quieras, deseas borrar el pasado para que ya no duela, para que no martille.  Yo también quiero una zona de seguridad. Así como en el relato la rutina diaria: “escribo porque no tolero la realidad, escribo para plasmar mis carencias y mis miedos”Día tras día, hora tras hora, nos topamos con individuos y sus universos internos. Si nos atreviéramos a preguntar, nos daríamos cuenta que no estamos solos. Que todos tenemos algún extraño secreto que ocultar y alguna historia de amor que nos rompió el corazón.

A veces cubrirnos con abrigos para buscar el amanecer en medio de los trenes que parten con aquellos motivos que nos hacen sonreír es difícil. Porque, por más que nos abriguemos,  las lágrimas guardadas de aquel llanto del amor perdido, de los seres que se fueron sin despedirse,  buscarán alguna salida e inundarán nuestras calles y avenidas. Podremos guardar corazones inflables en los bolsillos y tener historias de amor, podremos hacer maletas y decirle adiós a todo; podremos empezar un inicio por los hechos que han marcado nuestras vidas; podremos hacer muchas cosas, al leer estos relatos que son más que letras impresas en papel.

Tomado de Mis libros guatemaltecos

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